Así, durante la Semana Santa, los Tarahumaras suenan las flautas y los tambores de piel y madera kampora para danzar y danzar durante noche y día, tomando tesgüino (bebida fermentada de maíz), acompañados del violín en la Pascola y de grandes fogatas en la madrugada.
Las danzas se realizan con la base de una serie repetida de movimientos de rotación y traslación: “a brinquitos”, que ellos denominan nolirúame o nolirúache, y que significa: dar vueltas. Los Tarahumaras danzan para la curación de enfermos, para pedir lluvia al cielo, para alabanza a Dios y para endurecer la tierra, explicó en entrevista el etnólogo Eugenio Porras, investigador y catedrático de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, unidad Chihuahua.
Las vueltas, generalmente van en ciclos de 3; es decir, no se considera concluída una fase de la prosesión hasta antes una haber completado una serie de 3. Esta costumbre les fue inculcada probablemente por los evangelizadores Jesuitas y a su vez, proveniente de una aceptada idea de que la vida y su desarrollo tienen base en el 3 o los tercios. Tal como lo plantearan los griegos desde antes de la era moderna.
En poblaciones de Misión tan antiguos como Norogachi, los Rarámuris continúan danzando, como hace 500 años, alrededor de la iglesia, y recorriendo el poblado en la procesión del Viacrucis, para lo cual se colocan las doce estaciones con arcos formados por ramas de pino enterrados en el suelo y unidas en sus puntas, bajo los cuales pasan los grupos de danzantes y personalidades.
En este Viacrucis participan las imágenes del templo y todo el pueblo; se parte de la cruz de piedra o de madera en el atrio de la iglesia, a la que se nombra Cruz del perdón, alrededor de la cual se mueven los fariseos danzando.
Eugeni Porras dijo que el ciclo de Semana Santa se inicia el 2 de febrero, Día de la Candelaria, en que las autoridades tradicionales se reúnen para organizar la fiesta; y finaliza el Domingo de Resurrección. Estas fechas corresponden al fin del invierno y al tiempo de preparación de la tierra para la siembra. Significan el fin de un año y el principio de otro. Se relacionan la “renovación” espiritual, según el sentido católico y las tareas de limpieza y barbecho de la tierra para sembrar.
En San José Baquiachi, Carichí, similar al resto de las festividades en las distintas comunidades tarahumaras, es el sábado el único día donde se permite la interacción de las mujeres indígenas y los “chabochis” o mestizos en el ritual.
Al término de las fases de 3 ciclos, cuando los capitanes consideran que el ritual ha sido concluído, toda la comunidad entra al templo para sacar a su virgen, del Rosario, e iniciar la procesión dando 3 vueltas alrededor del templo.Así todo queda listo para la quema del Judas el día Domingo.
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Danzar para que el blando suelo se endurezca Martes, Noviembre 27th, 2007 a las 21:42
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